Serpientes, biodiversidad, Colombia
Colombia ocupa un lugar clave y estratégico, formando un puente entre Mesoamérica y Suramérica,
incluyendo las hoyas del Amazonas y Orinoco. Tiene el máximo de hábitats, desde desiertos hasta las
pluvioselvas, de los llanos y sabanas subtropicales a las cimas más elevadas en las montañas.
En los escritos de los cronistas de Indias, no se encuentra referencia alguna con respecto a la herpetofauna
colombiana, es muy posible que existieron, pero se perdieron para la posteridad.
Sin embargo hay algunos informes de misioneros como es la obra del padre Joseph Gumilla de 1.741.
Muchos de los datos que relata sobre el Orinoco son de reptiles, ya sean útiles o peligrosos para los
nativos; informa sobre las costumbres y modo de vivir de ellos, cosa poco común en el siglo XVIII.
En uno de sus apartes dice “de las culebras venenosas de aquellos países y sus remedios prácticos”. “El
primer horrible serpentón... es el buío al que llaman los indios jirará aviofa... su largo suele llegar a ocho
varas... por hallarse con gran frecuencia... en las lagunas y ríos, donde de ordinario vive...”
Se trata del Guío negro o anaconda (Eunectes murinus) el cual representa el ofidio más grande del mundo.
Sigue comentando el padre “...con todo, el que sabe el alcance largo del pestilente vaho de su boca, pone
en fuga su mayor seguridad... un vaho tan ponzoñoso, y eficaz, que detiene, atonta y vuelve inmóvil al
animal que infirió...”. Además el autor creía que esta serpiente no tiene dientes... “y así gasta largo tiempo, y
aún días enteros, en engullir una presa...” lo que en realidad es falso, pero hace otra observación
biológicamente muy importante: “...se encuentran frecuentemente tendidos al sol, con las astas de un
venado hechas bigoteras; y es que después de engullir el venado, se le atasca la cornamenta, hasta que
digerido lo que tragó, sacude de su boca las astas...”. Indudablemente aún prevalece esta creencia, como
podemos ver todos estos datos son llenos de supersticiones e imprecisiones científicas ya que la
información se recibía de cazadores y exploradores exagerados.
Muchas personas creen que en Colombia dada la cantidad de especies que hay, las serpientes pueden
encontrarse en cualquier parte; pero esta afirmación es falsa y es posible estar muchos años sin ver una
sola. Sin embargo, mucha gente muere a causa de mordedura de serpientes, hecho que se da por caminar
por el campo descalzo en la tarde o de noche, que es cuando las serpientes salen a cazar, pues a estos
animales no les gustan que los pisen y en este caso muerden, normalmente no atacan.
Se trata de un momento de gran pánico por la persona mordida y si no hay un tratamiento serio a base de
suero antiofídico la muerte puede llegar en pocas horas.
Algunos se han salvado con los “brujos” o “médicos de serpientes” que dicen conjurar el veneno para que
se vaya y aparentemente lo consiguen. Sucede en ocasiones que el animal muerde sin inyectar veneno o
bien sus glándulas estaban desocupadas a causa de la presa que acaban de ingerir o se trataba de una
especie no venenosa que son las más comunes y abundantes, en este caso es cuando se salva el mordido.
De hecho muchas personas mordidas caen en estado de shock, puesto que ignoran que la serpiente que
les mordió no era venenosa. Los curanderos tienen éxito al eliminar el miedo a la muerte. No es raro el caso
de una venenosa que produzca mucho malestar más que la muerte.
Las serpientes son miembros útiles en el ecosistema, su principal alimento lo constituyen los roedores, que
son responsables de devorar una gran proporción de los preciosos cereales que se cultivan en Colombia.
Sin el control ejercido por las serpientes y por los otros predadores, los roedores serían más numerosos y
destructores.